El lunes recién pasado cerró sus puertas el Salón Internacional del Mueble de Milán 2008. Una cita que, como siempre, agitó la industria del diseño. Esta vez, el sello estuvo dado por propuestas llenas de color, formas redondeadas y materiales utilizados de manera inusual, por decir lo menos.

Otra vez el Salón Internacional del Mueble de Milán demostró que es la gran vitrina del diseño; un evento que no pasa de moda, que reúne a importantes fabricantes de muebles con los más grandes arquitectos y diseñadores del momento para dictar tendencias. Y para impresionar a los casi 300 mil visitantes y 5.000 periodistas que llegan desde los cinco continentes.

En sólo seis días –entre el 16 y el 21 de abril–, al igual que en años anteriores, llenó el ambiente con propuestas de toda índole; incluso contradictorias entre sí. Si algunas empresas apostaron por revestimientos muy sobrios, tapicerías en blanco, negro y toda la gama del gris... un par de stands más allá otras decidieron llenar los ambientes de color, sin miedo a los naranjas, verdes fosforescentes, fucsias. O morado, el color de moda.

En tapices, la oferta fue amplísima: telas metalizadas que brillan y ofrecen interesantes efectos tornasolados dependiendo de la iluminación. También la opción de crear combinaciones cromáticas al revestir cojines, respaldos, apoyabrazos y/o asientos con colores diferentes, suavemente complementarios o de alto contraste. El recurso que marca la temporada son las costuras a la vista, con largas puntadas, para que se noten claramente sobre el tejido.

Sin duda, aunque los materiales se hayan repetido con otras fechas, siempre hay un sello o sutileza que les da actualidad. Por ejemplo el cuero, que aunque sigue siendo el revestimiento por excelencia, en este salón la extraña invitación fue a aplicarlo lleno de arrugas, tal como la piel de un anciano, o la de tapizar una poltrona usando muchos trozos, dispuestos en forma desordenada uno sobre otro.

A diferencia de años anteriores donde el mobiliario se caracterizó por líneas sencillas y geométricas, esta vez predominaron las formas redondeadas y sumamente irregulares, por ejemplo, respaldos muy altos para camas y sillones y, además, en desnivel; o con un solo apoyabrazos, el que plantearon como una mini mesa donde apoyar una taza o un pequeño computador. La misma asimetría se vio en sillas y especialmente en libreros, los que se exhibieron en metal y plástico y con repisas que parecen inclinadas, a punto de dejar caer sus contenidos.

Todos los grandes estuvieron allí. Denis Santachiara, Patricia Urquiola, Philippe Starck, Mario Bellini, los hermanos Campana, Konstantin Grcic y hasta el reciente ganador del Pritzker de Arquitectura, Jean Nouvel, tuvieron su reunión anual. Pero, sin lugar a dudas, la originalidad de Fabio Novembre fue la que acaparó la atención de los medios de comunicación locales, sobre todo por sus sillas "Her" y "His" –para la empresa Casamania– verdaderos moldes que reproducen los cuerpos sentados de una mujer y un hombre, desde la cintura hasta los pies. O por su sofá "Divina" –para Driade– que como respaldo tiene una silueta femenina recostada.
Milán ya cumplió como sorprendente vitrina. Ahora sólo habrá que esperar para ver cuáles creaciones de las que lanzó al mundo pasarán a la historia.





FUENTE:
Revista V/D, El Mercurio