
Movimiento, frescura, modernidad y comida saludable se reúnen en Mi–O, un lugar que funciona en torno a una correa transportadora para el autoservicio desde la misma mesa. En él se privilegió un ambiente contemporáneo, simple y que realza la oferta gastronómica.
Una banda transportadora que corre sin parar por el lado de las mesas llevando platos con comida japonesa, ensaladas y postres caseros resulta todo un panorama para quien entra a almorzar al nuevo restorán Mi–O. Este sistema de autoservicio, hasta ahora único en Chile, lo trajeron desde Malasia tres jóvenes amigos, Alejandro Magnasco, Daniel Pardo, y la chef María José del Río, quienes desde su época universitaria buscaban generar un negocio innovador.
El sistema se llama Kaitén y consiste en que cada cliente desde su mesa saca el plato que más le parece de los que lleva la correa de acero inoxidable, y según su color es el precio –desde $700 los celestes hasta $3.000 los grises.
Con este mecanismo como eje los arquitectos de Ants Constructora, Nicole Andreu, Christian Pooley, Tomás Montes y el constructor Sebastián Hernández, comenzaron a diseñar este espacio de sólo 95 m² pensándolo como un ambiente simple, que evoca las sensaciones de rapidez, movimiento e higiene, aprovechando al máximo la superficie. Trabajaron apoyados por un mobiliario blanco dispuesto alrededor de la barra que mide 11 metros, para que sean los platos de colores y la comida los que den vida al lugar.
Para realzar uno de los muros principales se le pidió a la artista María Ignacia Edwards que lo interviniera con un tríptico usando el verde como base, con un diseño natural muy sencillo.
El proyecto contempló además la flexibilidad en el funcionamiento (Presidente Riesco 5335, local 103, teléfono 213 5023), ya que a futuro sus dueños quieren abrir también de noche. Por esto, los arquitectos idearon una iluminación indirecta y asientos con respaldos desmontables para dar un aspecto más de bar.
FUENTE:
Revista V/D de El Mercurio